REITERAMOS ¿LE ESTÁS DANDO IMPORTANCIA A TU CALIDAD DE SUEÑO?
La restricción crónica del sueño, bien por causas patológicas o por el propio estilo de vida (exposición prolongada a luz artificial, mucho tiempo viendo televisión o utilizando el celular, trabajando, etc.) puede contribuir a la alta prevalencia de obesidad, más específicamente a la obesidad abdominal, tanto en niños como en adultos.
En los últimos años la duración del sueño se ha reducido, ya sea por restricción voluntaria del mismo, por tener un trabajo a turnos, o debido a padecer trastornos del sueño. En definitiva, la restricción crónica del sueño conlleva a la alteración de los ciclos circadianos naturales (si quiere conocer más sobre ciclo circadiano puede ingresar al siguiente link: https://espanol.nichd.nih.gov/salud/temas/sleep/informacion/circadianos). Los estudios experimentales en humanos han documentado que la falta de sueño induce resistencia a la insulina. Muchos estudios documentaron que la duración y calidad de sueño es un factor importante para el desarrollo de la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.
Además, muchos estudios encuentran un mayor consumo de energía y un aumento del peso después de la reducción del sueño. Esto puede explicarse en cierta medida por los cambios que se producen en las hormonas reguladoras del apetito leptina, ghrelina y GLP – 1 (Geiker et la 2018).
En un estudio (Taheri et al 2004) dónde se evaluaron los niveles de leptina y ghrelina en reducción del sueño, se mostró que los participantes con sueño corto habían reducido la leptina y elevado la ghrelina, por lo que propició un aumento del apetito, contribuyendo a la obesidad.
Sin embargo, parece que el hecho de «ponernos al día en el sueño» mejora estos factores. Y con esto nos referimos al efecto de la recuperación del sueño que solemos hacer. Dormir la siesta o dormir más el fin de semana. Esta recuperación del sueño, bien sea mediante pequeñas siestas diarias o durmiendo más durante el fin de semana, parece mejorar la sensibilidad a la insulina y regular las hormonas metabólicamente activas en las personas con limitación crónica del sueño. De hecho, hay datos que muestran que esta recuperación de horas de sueño podría mejorar la resistencia a la insulina, inducir un aumento de testosterona y una disminución del cortisol, entre otros. Así que si, por ejemplo, la restricción del sueño se debe a cambios en el turno de trabajo, descansar bien el fin de semana y recuperar esas horas de descanso podría ser provechoso (Killick et al 2015).
En definitiva, existen muchos factores que generan un aumento en la ingesta de energía y la preferencia por alimentos sabrosos y densos. El sueño puede considerarse uno de los principales y no te lo están contando.
Ahora ya sabes, optimizar el sueño no solo te permitirá ser más productivo y alcanzar mayor rendimiento durante el día, sino que también te permitirá mejorar tu composición corporal y tu salud en general.
Entender el funcionamiento de nuestro cuerpo desde una perspectiva compleja y no reduccionista, posiblemente, nos permita acercarnos en mayor medida a nuestros objetivos.
Para reflexionar…
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Atentamente, equipo de Stay Strong.
